Encaje en dibujo: cómo medir y corregir proporciones

El encaje es el esquema inicial que organiza el tamaño, la posición y las proporciones de las formas. Es el paso previo fundamental para comprobar la estructura del dibujo antes de añadir sombreado y detalles que enriquecen la obra.

Un ejercicio de encaje con una botella

  1. Marca la altura total y la anchura máxima con trazos suaves.
  2. Traza el eje de inclinación y sitúa la base, el cuerpo y el cuello.
  3. Compara cuánto mide el cuello respecto al cuerpo.
  4. Revisa los espacios vacíos a ambos lados y corrige antes de sombrear.

El objetivo no es terminar una botella detallada, sino comprobar relaciones. Guarda el primer intento y repite el ejercicio para comparar las proporciones.

En una obra figurativa basada en una referencia, el encaje permite comprobar cómo se organizan las formas antes de pintar. Úsalo para decidir tamaño, posición y relación entre las partes; no exige resolver todos los detalles al principio.

Aspectos como la proporción, el encuadre o la relación existente entre los objetos son fundamentales; en especial, en obras con elementos figurativos, que toman como protagonistas referentes del mundo real; como los bodegones o los paisajes. Es por esto que dominar las diferentes técnicas del encaje es un asunto de vital importancia.

El dibujo de observación permite practicar estas comparaciones. Si buscas parecido con la referencia, revisa sus relaciones concretas; si vas a estilizarla, decide qué proporciones cambiarás de manera intencional.

Debido a esto, en nuestro Curso de Iniciación + Avanzado de Pintura Artística dedicamos un módulo entero a profundizar en esta cuestión; para practicar formas simples, medición y corrección antes de abordar estudios más complejos.

Algunos consejos básicos para afrontar el encaje:

Aunque existen diversas técnicas para llevar a cabo el encaje, hay una serie de pautas comunes que pueden ser de utilidad a la hora de facilitar la labor del artista. Vamos a verlas.

Dividir la complejidad en partes sencillas

Seguramente no os sorprenderá nada este primer consejo, ya que precisamente en esto consiste el encaje. Y es que todas las formas, por complejas que sean, pueden ser descompuestas en otras más simples.

Esto es algo muy básico que todos hemos hecho alguna vez en la vida, sobre todo cuando éramos niños y, por ejemplo, dibujábamos una casa por medio de un cuadrado y un triángulo…

Lo normal es que, si queremos aproximarnos a una representación real de una casa, estas formas no sean tan básicas, y desde luego no tan uniformemente representadas ni simples, pero sí que es bueno partir de abstraer este tipo de figuras en los objetos para ir despejando la complejidad. El cráneo humano puede descomponerse en circunferencias y la nariz en un triángulo…

Por supuesto, para lograr el parecido debemos aprender a fijarnos bien y saber adaptar las proporciones de sus lados o su orientación, pero este ejercicio es perfecto para conformar una base más que interesante para comprender las figuras a representar.

En el encaje hay que atender más a la forma que al volumen

El encaje de un elemento en el cuadro consiste principalmente en atender más a la forma que tiene y el espacio que ocupa en la composición que al volumen en sí.

Debemos aprender a abstraer las figuras, comprendiendo sus límites y divisiones y su estructura geométrica, antes de plantear otro tipo de cuestiones. Sin duda, realizar un buen estudio de la luz y del color y trabajar muy bien otros aspectos fundamentales como las texturas y los detalles contribuirá a obtener pinturas más expresivas, fidedignas y precisas.

Pero en este paso previo lo que más nos interesa es comprender la disposición y presencia de los elementos a un nivel más esquemático. Necesitamos construir el esqueleto de la obra antes de comenzar a vestirla con otros elementos que le aportarán riqueza y expresividad.

Buscar referencias de forma constante

Todas las figuras pueden ser examinadas en función a una serie de referencias que debemos comprender. En cualquier objeto existen diferencias de tamaños entre sus distintas partes.

Por ejemplo, no tiene el mismo grosor la base que el cuello de una botella, ni la misma longitud los dedos que el ancho de una mano… También pueden hallarse referencias interesantes en distancias, alineaciones y ángulos. En una farola, compara la inclinación que ves en tu referencia y la altura que ocupa en el encuadre, en lugar de imponer una línea perpendicular al borde del papel.

Si hay una persona junto a ella, compara su eje, su altura visible y el espacio que las separa en esa misma referencia. Relaciones de este tipo son las que debemos aprender a mirar no solamente en ejemplos tan básicos como estos, sino en toda la complejidad que cualquier objeto pueda tener. Y debemos saber comprender estas relaciones tanto en sus partes mayores como en las más pequeñas.

Perder el miedo a la autocorrección

Dado que cualquier objeto puede entenderse como la conjunción de diversas formas simples con diferencias de orientación, tamaño y aspecto, lo más normal es que lo que vayamos dibujando precise de varias correcciones.

Al final, estamos hablando de que cada elemento a representar funciona como un sistema de formas dependientes entre sí, por lo que al afinar algunas partes seguramente pueden verse afectadas las demás.

No hay que tener miedo a borrar zonas, volver a trazar el dibujo, ajustar ángulos o líneas… e incluso repetir. La práctica hace al maestro y tratar de no rendirse es lo que marca la diferencia a la hora de lograr grandes resultados.

Guarda los intentos y compara qué corrección cambió la altura, la anchura o el eje. Repite el ejercicio con una nueva referencia para comprobar qué relaciones reconoces con más facilidad.

Línea y encaje

Todos los recursos a tu alcance

Ya hemos visto algunos de los consejos básicos y actitudes que pueden seros muy útiles para encarar el encaje de una figura, aunque puede que os llegue a abrumar la idea de por dónde empezar a hacerlo y cómo plantear el trabajo.

Si este es tu caso, no te preocupes, porque existen diversos métodos para enfrentar esta tarea que van desde el más simple, descomponiendo en formas geométricas, hasta el más complejo, que te permitirá extraer medidas y proporciones desde el natural. 

En cualquier caso, esperamos que esta breve introducción sobre el tema os haya inspirado y servido de ayuda y os animamos a que sigáis creando arte y a que compartáis con nosotros vuestros trabajos y opiniones.

Para seguir con una comprobación concreta, consulta cómo medir con el lápiz. Si quieres estudiar observación, encaje y bocetaje dentro de un recorrido guiado, revisa las lecciones del Curso Completo de Pintura y Dibujo.

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