¡Hola, Artenauta! Vamos a pintar este paisaje de montañas con acuarela en siete pasos: encaje, cielo y agua, terreno, matices, detalles y retirada de las reservas.
Prepara papel para acuarela, tus colores de paisaje, paleta, agua, un pincel para las masas y otro para detalles. En este ejemplo usamos líquido de reserva para conservar pequeños toques claros. Antes de emplearlo, comprueba en un recorte del mismo papel cómo se aplica y se retira tu producto.
Puedes revisar la función de cada herramienta en la guía de materiales para pintar con acuarela.
PASO 1 – ENCAJE Y APLICACIÓN DE LAS RESERVAS
Sujeta el papel a una base adecuada según tu soporte. Una cinta en los bordes no equivale por sí sola a tensar el papel. Dibuja con poca presión las líneas principales del paisaje y comprueba sus proporciones; evita un encaje oscuro que después se vea a través de las capas.
Sobre el papel seco y compatible con el producto, aplica unas gotas pequeñas de líquido de reserva para conservar toques claros. Utiliza una herramienta destinada a ese trabajo y sigue las indicaciones del fabricante.
Deja que la reserva seque antes de aplicar acuarela. La prueba previa te permite comprobar el resultado sin intervenir en toda la obra.
PASO 2 – TRABAJO DE LA BASE DEL CIELO Y DEL AGUA
Trabaja el cielo y el agua con húmedo sobre húmedo: humedece las zonas que vayas a pintar y aplica sus primeras franjas de color.
En esta referencia, relaciona los colores del agua con los del cielo y las montañas. Coloca los reflejos bajo los elementos correspondientes y simplifica sus formas; no necesitan ser una copia perfectamente simétrica. Compara la separación entre agua y terreno antes de continuar.
PASO 3 – TRABAJO DE LA BASE DEL TERRENO
Para pintar la base del terreno, esperaremos a que el papel seque bien antes de aplicar esta segunda capa de pintura. Utilizaremos tonos suaves y bastante transparentes, pero al trabajar sobre seco lograremos un efecto de mayor recorte en los bordes de la mancha.
PASO 4 – MATIZANDO EL CIELO Y LAS MONTAÑAS
Vuelve a humedecer con suavidad la zona superior que quieras matizar, sin frotar repetidamente las capas anteriores. Ensaya primero cuánto se mueve tu pintura al añadir agua.
Añade las manchas de las nubes mientras la zona siga húmeda. Para aclarar algunos planos de las montañas, retira una pequeña cantidad de color con un pincel limpio y apenas húmedo, comprobando el papel tras cada pasada. No todos los pigmentos se levantan igual ni se recupera siempre el blanco original: si no aclara o se altera la superficie, deja de insistir.
PASO 5 – MATIZANDO EL TERRENO
Cuando el papel vuelva a estar seco, matiza el terreno con mezclas más concentradas y marcas de vegetación. La concentración no garantiza opacidad: observa la respuesta de tus colores.
Añade las capas cuando la anterior permita trabajar encima. En este ejemplo reservamos algunas marcas oscuras y definidas para el primer plano; compara su peso con las montañas para que no todos los detalles llamen la misma atención.
PASO 6 – TRABAJANDO LOS DETALLES
Detalla algunas siluetas de plantas del primer plano y las sombras de las rocas. Si quieres añadir salpicaduras oscuras junto a las reservas claras, prueba su tamaño y separación en un recorte antes de llevarlas al paisaje.
Deja zonas más tranquilas: unas pocas marcas pueden sugerir textura sin cubrir el agua o distraer de las montañas.
PASO 7 – RETIRADA DE LAS RESERVAS Y EL ENCINTADO
Comprueba que el papel y la pintura estén secos. Retira la reserva con suavidad siguiendo las indicaciones de tu producto; si permiten hacerlo con un dedo limpio, prueba primero esa retirada en el recorte que preparaste al empezar.
No uses la cinta arrugada del mango como garantía de que el papel quedará intacto. Si la reserva se resiste o se levantan fibras, detente. La compatibilidad del papel, el tiempo transcurrido y la aplicación influyen en la retirada.
Retiramos las virutas que pudieran quedar sobre el papel, desencintamos los bordes y… ¡listo!
Ya tenemos otro paisaje realizado en un paso a paso que te ayudará a comprender cómo construimos las imágenes cuando pintamos con acuarela.
Antes de dar el paisaje por terminado, aléjate y compara las montañas, el agua y el primer plano. Revisa si se distinguen las masas, si algunos bordes quedan suaves y otros definidos, y si los detalles apoyan la escena.
Guarda el recorte de prueba junto al trabajo: te servirá para recordar qué carga de pintura y qué reserva funcionaron con esos materiales. En otro estudio, cambia una sola decisión para comparar el efecto.
Cuando la montaña lejana avanza demasiado
A veces el dibujo sitúa una montaña detrás de otra, pero la pintura la hace parecer cercana. Antes de atribuirlo a la perspectiva, compara el contraste de sus manchas. Un pico lejano muy oscuro, rodeado por un cielo claro, puede imponerse sobre todo el primer plano. La corrección empieza por entender esa relación.
Aísla dos encuentros
Recorta dos pequeñas ventanas en una hoja auxiliar. Sin tocar la acuarela, úsala para mirar la unión de la montaña lejana con el cielo y, después, el encuentro de dos masas cercanas. Compara cuánto cambia la claridad a cada lado del borde. No juzgues un azul de manera aislada: importa lo que tiene junto a él.
Haz una tira de pruebas con las mezclas que utilizaste, dejando secar cada muestra. Comprueba si los dos planos que querías separar terminan con una claridad demasiado parecida. También puede ocurrir lo contrario: la montaña del fondo conserva un salto de valor tan fuerte que atrae toda la atención. Anota el caso antes de modificar el paisaje.
Decide qué puedes corregir y qué conviene repetir
Si la zona todavía está húmeda, insistir con el pincel puede introducir cercos o retirar pigmento de forma desigual. Detente y deja que la hoja se estabilice. En seco, ensaya cualquier levantado sobre un recorte: no todos los colores se retiran igual y la superficie puede dañarse. No prometas recuperar el blanco inicial donde el pigmento ya ha teñido el papel.
Otra opción es conservar este estudio y hacer una segunda versión pequeña. Mantén el dibujo y prepara de antemano una mezcla más clara para el fondo. Pinta primero esa masa como una unidad; deja los cambios de roca y vegetación para los planos donde realmente ayudan a explicar distancia.
Compara las dos versiones sin buscar cuál tiene más detalles. Observa en cuál identificas antes el orden de las montañas, dónde se dirige la mirada y qué bordes ayudan a separar planos. Si la nueva se entiende con menos marcas, conserva esa economía. La prueba no exige que toda montaña lejana sea azul o clara: exige que sus relaciones de valor y detalle respondan a la escena que estás interpretando.
Si quieres continuar con talleres de acuarela, revisa el programa del Curso de Pintura con Acceso Vitalicio + Talleres y elige qué necesitas practicar después de este paisaje.
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6 comentarios en “Cómo pintar montañas con acuarela”
Aunque lo sepamos, siempre es bueno recordarlo , gracias
Me gusta la explicación, ya lo pondré en práctica, Gracias.
Muchas gracias yo he trabajado con acuarelas y estas explicaciones paso a paso me han servido más que lo que yo había hecho con la ayuda de un libro
Gracias, Carmen.
Esperamos poder seguir ayudando.
Un saludo.
Pinto con casi todos los materiales, concurrí varios años a la Universidad Nacional de Artes, de Argentina. Pero la acuarela me acobarda! Muy buenos consejos para sentirme más segura. Gracias!
Magnífica explicación, me ha ayudado