Experimenta con el carboncillo

El carboncillo es uno de los útiles más versátiles y asequibles de todos los materiales que pueden usarse en las artes gráficas. Su uso es indicado tanto para la realización de bocetos como para trabajos finales; ofreciendo resultados de gran expresividad en forma de trazos libres y sueltos.

Al obtenerse directamente de la naturaleza, a partir de la combustión de maderas, el carboncillo no es solo una de las herramientas de dibujo más antiguas que existen, sino que es además bastante económico y relativamente fácil de conseguir.

Todas estas características hacen del carboncillo uno de los útiles más ricos, prácticos y adecuados para que los aprendices y artistas puedan ponerse rápidamente manos a la obra. Por ello es uno de los primeros materiales que enseñamos a nuestros alumnos del Curso de Iniciación + Avanzado de Pintura Artística que impartimos online.

Y es que, más allá de su versatilidad, el carboncillo tiene también sus secretos, por lo que vale más tener algunos conocimientos previos sobre su uso antes de ponerse manos a la obra. Sigue leyendo para conocer algunos consejos con los que conseguir fabulosos dibujos. También descubrirás las diferentes formas en las que puede usarse este formidable material.

Polvo y dureza, las principales claves

La clave para dominar el funcionamiento del carboncillo está, probablemente, en comprender la idea de su origen vegetal. Tradicionalmente, el carboncillo está hecho de palillos de brezo, sauce u otras maderas ligeras, como el abedul o el olivo, por lo que normalmente será muy frágil.

Además, por norma general el carboncillo no lleva aglutinante ni otro tipo de empastes, por lo que deberás tener en cuenta su fijación al material sobre el que dibujes será mucho menor que en otro tipo de pigmentos más húmedos o grasos. De hecho, el carboncillo se convierte en polvo con mucha facilidad, y será este mismo polvo el que “pigmente” la superficie en la que dibujarás.

Este tipo de composición también hará del carboncillo un material tremendamente delicado (las varillas de carboncillo pueden partirse sin demasiado esfuerzo). Esta faceta nos obligará, como veremos, a modular la presión que ejercemos sobre el papel en todo momento a la hora de utilizarlo.

carboncillo
Trabajar correctamente con carboncillo supone ir modulando de forma constante la presión.

Qué tener en cuenta al comprar carboncillo

Al ser el carboncillo un material, en esencia, bastante blando, a la hora de comprarlo, no tendremos por qué fijarnos en los distintos niveles de dureza que pueda tener, como sí sucede con otros materiales en apariencia similares, como el grafito. En vez de ello, por lo general, cuando compramos carboncillos la única numeración que debemos considerar corresponderá a las medidas de grosor del mismo, ya que sí que es cierto se comercializa en distintos formatos.

Ten en cuenta que, para una caja de carboncillos estándar, estas medidas suelen ser variables y se indicarán con frecuencia más como una horquilla de medidas que como un valor específico. Esto resulta muy lógico, ya que si el material se obtiene de su fuente natural, raramente tendrá las mismas dimensiones…

Sin embargo, y como decimos, el carboncillo se comercializa también en otros formatos -como, por ejemplo, en bloques, en barra o en polvo…-, que podrías también plantearte comprar. Consulta siempre que puedas en la tienda las especificaciones de cada material para no llevarte sorpresas.

Papeles, fijadores y otros complementos…

Uno de los aspectos más importantes a la hora de utilizar carboncillo será el tipo de papel o la superficie que utilicemos, ya que, al ser un material bastante ligero y sin aglutinantes, deberíamos optar por soportes con bastante textura y de fibras abiertas. Lo que buscamos, ante todo, es que el polvo del carboncillo se adhiera lo máximo posible a la superficie, por lo que en todos los casos deberíamos evitar materiales satinados, en donde esto no puede darse. Evita siempre los folios tradicionales y opta mejor por un bloc de dibujo con cierta textura.

Por otra parte, para sacar el máximo partido al carboncillo, tendrás que tener en cuenta otros útiles que te ayudarán a trabajar con el mismo (y hasta preservarán tus trabajos). Por ejemplo, una vez comiences a guardar tus primeros ejercicios, será conveniente que cuentes con un fijador. Los fijadores son fundamentales para evitar que el pigmento se disperse con el paso del tiempo y a causa de roces y movimientos, así que tenlos muy en cuenta…

Por otro lado, será muy interesante que, a la hora de dibujar con carboncillo, puedas apoyarte de un difumino, con el que podrás crear interesantes efectos. Del mismo modo, contar con trapos y gamuzas será fundamental para borrar ciertas zonas o sacar blancos. Existen incluso gomas de carboncillo —por lo general, moldeables— que también son muy útiles. Lo mejor es que preguntes siempre en tu tienda de confianza…

tips para dibujar con carboncillo
Aunque pueda parecer una idea sugerente, al trabajar con carboncillo deberías evitar acciones como las que se ve en la imagen, ya que podría verse afectada la adherencia del carboncillo al lienzo o al papel.

Algunos secretos técnicos del carboncillo

El carboncillo es un material muy expresivo  y presenta una gama rica, que va desde los negros intensos a la blancura de la superficie en la que trabajemos. Sin embargo, conviene usarlo con cuidado para obtener sus mejores resultados. Al dibujar con carboncillo, recuerda en todo momento que es un material frágil, por lo que la mayor parte del tiempo será necesario que te concentres en vigilar la presión que ejerces sobre la superficie que hayas escogido.

Por otra parte, como ya te hemos comentado, el carboncillo es principalmente polvo, por lo que que la grasa es su enemiga. Por tanto, será conveniente vigilar la colocación de la mano procurando que esta no roce el papel. Como puede que sepas, las personas raramente tenemos las manos completamente secas, por lo que podríamos emborronar nuestro dibujo, o bien, alterar la sequedad de ciertas áreas vacías que luego no acogerán tan bien el pigmento. En general, controlar el carboncillo consistirá en un juego de muñeca que dependerá también de su utilización.

Y es que una de las mejores cosas del carboncillo es la variedad de las posibilidades que tenemos al usarlo. Podemos girarlo, utilizándolo de canto, o modular su superficie —por ejemplo, con una lija— para crear un bisel. Es posible incluso utilizar un bloque para cubrir grandes áreas de golpe, o trabajar con su polvo… Eso sí, lo fundamental, en cualquier caso, es mantener siempre cierto orden, metodología y limpieza.

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Y para aprender a sacar el máximo partido a este y a otros materiales, échale un ojo a nuestro curso online de Iniciación + Avanzado de Pintura Artística, en el que te enseñamos en profundidad a utilizar el carboncillo y todos sus útiles auxiliares, además de muchos otros materiales, técnicas y conceptos que te ayudarán a encontrar tu propio lenguaje de artista.  ¡Hasta la semana que viene, artenautas!

2 comentarios en “Experimenta con el carboncillo”

  1. Hola, buenos días.

    Me llamo Antonio, y siempre me ha gustado dibujar; y como ahora dispongo de todo mi tiempo por haberme jubilado, pretendo iniciarme en “la pintura”.
    Cómo también soy un amante de la fotografía, tengo una interesante colección de fotos casuales que he realizado a lo largo de los años, teniendo la pretensión de convertir muchas de ellas en pinturas.
    Un cordial saludo.

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