Un retrato puede transmitir mucho sin describir cada pestaña. En este ejercicio pintaremos la cabeza y los hombros de una mujer adulta de pelo castaño corto, casi de frente y con un giro leve. Usaremos ocre amarillo, tierra siena tostada y azul ultramar para construir un estudio claro, con el fondo blanco. La práctica consiste en conservar luces y colocar pocas sombras transparentes. No buscamos un acabado fotográfico, sino un rostro reconocible, tranquilo y lleno de aire.
Materiales
- Papel de acuarela blanco de 300 g/m², preferiblemente de grano fino, de unos 18 × 24 cm.
- Acuarelas: ocre amarillo, tierra siena tostada y azul ultramar. No hace falta blanco opaco.
- Pinceles redondos para acuarela de tamaños aproximados 8 y 2, con buena punta.
- Lápiz HB, goma moldeable, tablero y cinta de baja adherencia apta para el papel; pruébala primero en un margen.
- Paleta blanca, dos recipientes de agua, papel absorbente y un recorte del mismo papel para probar las mezclas.
- La imagen de referencia del ejercicio: mujer adulta de pelo corto, con cabeza y hombros completos y giro leve.
1. Sitúa el rostro y las luces que vas a conservar
Fija el papel al tablero con un margen de cinta. Con el HB, sitúa primero la cabeza, el cuello y la inclinación de los hombros. Dibuja el eje del rostro siguiendo el giro de la referencia; no lo fuerces al centro del óvalo. Compara la altura de ojos, nariz y boca, y marca la masa del pelo corto sin dibujar mechones. El encaje es esta organización inicial de formas y posiciones. Señala con trazos mínimos las zonas claras de frente, puente de la nariz y pómulo. Aligera el grafito con la goma moldeable, sin frotar. Antes de pintar, comprueba las distancias principales: corregir ahora resulta más sencillo que hacerlo encima de varias manchas de acuarela.
2. Da la primera aguada de piel y cabello
Prepara una mezcla muy diluida de ocre amarillo con una pequeña cantidad de siena tostada y pruébala en el recorte. Debe dejar ver claramente el blanco del papel. Con el pincel 8, aplícala sobre el papel seco en la cara y el cuello, rodeando las luces señaladas. Mantén la mancha sencilla; no intentes resolver aún ojos y labios. Mientras una zona siga húmeda, puedes suavizar su borde con el pincel limpio, húmedo y descargado, sin inundarla. Deja secar la piel antes de acercarte con el cabello. Para este, mezcla siena tostada y ultramar hasta conseguir un castaño claro y pinta una masa continua, dejando algún hueco de papel. Al acabar, el retrato debe verse muy luminoso y todavía poco detallado.
3. Añade las sombras con una capa transparente
Espera a que el papel esté seco antes de superponer color. Prepara la mezcla de piel y enfríala con una punta de ultramar; si pierde calidez, corrige con siena tostada. Con el pincel 8 coloca sombras bajo el cabello, al lado de la nariz, bajo el labio inferior y en el cuello. Una veladura es una capa transparente sobre otra seca: oscurece sin cubrir lo anterior. Varía su intensidad y suaviza algún borde mientras esté húmedo con el pincel limpio y descargado. Añade unas primeras sombras suaves en el cabello con siena tostada y ultramar, sin terminar los mechones. Sugiere también los hombros con una aguada muy pálida de la mezcla de piel. Detente cuando se lean los volúmenes principales; deja cejas, párpados, pupilas y labios para el siguiente paso.
4. Sugiere los rasgos y termina el pelo
Sobre la capa seca, mezcla siena tostada y ultramar con menos agua para obtener un oscuro controlable. Prueba su intensidad y usa el pincel 2 para sugerir cejas, párpados superiores y pequeños acentos en las pupilas. No rodees los ojos enteros ni pintes el blanco con pintura blanca. Indica las fosas nasales con dos marcas discretas y la separación de los labios con siena tostada suavizada; evita contornear toda la boca. Refuerza las sombras iniciales del cabello con pocas manchas más oscuras, siguiendo la dirección de los mechones y dejando zonas claras de la primera capa. Conserva la aguada pálida de los hombros y enfría la sombra del cuello con una punta de ultramar. Deja el fondo blanco y termina antes de que todos los bordes tengan la misma dureza.
Errores frecuentes y cómo resolverlos
La piel parece sucia o gris.
Puede haber demasiado ultramar o demasiadas capas removidas. Deja secar y valora el retrato a distancia antes de añadir nada. En la prueba siguiente conserva una mezcla cálida clara y usa el azul solo en pequeñas cantidades para las sombras.
Aparecen cercos con forma de coliflor.
Suelen surgir cuando entra más agua en una zona que está empezando a secarse. Descarga el pincel antes de suavizar un borde y evita volver con agua abundante a una mancha semiseca. No intentes alisarla frotando.
El rostro se endurece al añadir los detalles.
Reduce los contornos continuos de ojos, nariz y labios. Sugiere cada rasgo con unas pocas marcas y deja que las manchas claras formen el resto. Los acentos más oscuros deben ocupar poca superficie.
Preguntas frecuentes
¿Esta mezcla de tres colores sirve para todos los tonos de piel?
Es una paleta de práctica para la referencia de este ejercicio, no una receta universal. La proporción, la concentración y el número de capas cambian según la persona y la luz. Haz muestras y compara primero la claridad de la mezcla, además de su color.
¿Puedo calcar el encaje para centrarme en la acuarela?
Sí. Con una referencia propia o que puedas usar, transfiere únicamente las formas principales con una línea tenue. Así puedes concentrarte en las manchas y el agua; para practicar el dibujo por separado, utiliza la guía de encaje de una cara.
Para seguir practicando
Reservar una luz y escoger dónde colocar una sombra son decisiones pequeñas que cambian todo un retrato. Si quieres seguir trabajando dibujo, color y observación de forma conjunta, puedes explorar el programa de iniciación y avanzado en pintura y dibujo de ArteEscuela.
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