Para dar profundidad a un paisaje, combina perspectiva lineal, superposición y diferencias de tamaño y contraste. Empieza por la posición del horizonte y las direcciones principales antes de dibujar edificios, árboles o detalles.
¿Por qué es importante estudiar la perspectiva?
La perspectiva es necesaria para que puedas construir con lógica, ya que ayuda a que nuestro cerebro entienda que los elementos están dispuestos en el espacio de una forma ordenada, permitiéndonos comprender qué es lo que estamos viendo. Por ello, es importante conocer las bases y los principios que rigen la parte física y de percepción, para poder representar correctamente nuestros paisajes.
Estudiar la perspectiva adquiere mayor importancia en los paisajes naturales, donde tendremos que trabajar con distintos planos: habrá elementos más cercanos, a los que se tendrá que prestar mayor importancia, y elementos más alejados, que representaremos con un menor tamaño y nivel de detalle.
¿Cómo enseñamos la perspectiva en ArteEscuela? “Lección gratis del curso de pintura y dibujo. Las bases de la perspectiva cónica”
En los paisajes urbanos tiene mucha presencia, pues estamos trabajando con elementos artificiales (tienen líneas mucho más rectas y formas más geométricas), por lo que será imprescindible prestar mucha atención a la corrección de la perspectiva para conseguir buenos resultados.
Existen diversos tipos de perspectivas: isométrica, caballera, militar, cónica… En pintura nos centraremos en estudiar y entender la perspectiva cónica.
Perspectiva cónica: horizonte y puntos de fuga
La perspectiva cónica representa el espacio desde un punto de vista sobre una superficie plana. Es un sistema geométrico; no depende de superponer la visión de los dos ojos.
1. Líneas paralelas
Cada familia de líneas paralelas que se aleja del plano del dibujo converge hacia su propio punto de fuga. Las líneas paralelas a ese plano conservan su paralelismo en la imagen. No todas las líneas de una escena comparten un único punto.
2. Línea del horizonte
En el esquema habitual con la mirada horizontal, corresponde a la altura de los ojos. Colocarla más alta en el encuadre deja más espacio para el terreno; más baja deja más espacio para el cielo. La posición dentro del papel también depende del encuadre, y no indica por sí sola la altura física del observador.
3. Puntos de fuga
Las direcciones horizontales que se alejan tienen sus puntos de fuga en el horizonte. En una vista de uno o dos puntos, las verticales suelen mantenerse verticales. En perspectiva de tres puntos, las verticales convergen hacia un punto adicional situado por encima o por debajo del horizonte.
Pasos para dibujar la perspectiva:
- Encontrar las líneas maestras de las fugas de nuestros objetos
- Una vez veamos dónde convergen, al menos dos de ellas (mejor asegurarse con unas cuantas más), localizaremos los puntos de fuga, y, con ellos, la altura de la línea del horizonte.
- Comprobaremos que hemos establecido de manera correcta la línea del horizonte y los puntos de fuga y trabajaremos las líneas maestras.
- Trabajaremos cada elemento de una manera más detallada.
Dominando el paisaje
Cuando hablamos de paisajes, muchos se imaginan de inmediato un campo de flores, una playa, una sabana… Pero lo cierto es que los paisajes naturales no son los únicos que existen, también podemos encontrar paisajes urbanos y paisajes marinos. Aunque existan casos en los que los tres tipos de paisaje pueden estar presentes en una misma obra, la forma de plasmar cada uno de los tres es distinta y, por eso, en nuestro curso online te explicamos cómo representar cada uno de ellos. Ahora te daremos algunos consejos para abordar los paisajes de forma general.
Consejos para dominar el paisaje
Lo primero que debes tener en consideración es el tamaño y la proporción del lienzo. No es una limitación, pero, si estás trabajando un paisaje, lo recomendable es que trabajes con lienzos apaisados (rectangulares y horizontales). Lo importante es que sepas qué quieres priorizar: el terreno, el cielo, una calle horizontal o vertical,… Teniendo en cuenta estos aspectos se te hará más fácil escoger el tamaño del lienzo.
Lo segundo que debes tener en cuenta es tu nivel. Si te estás iniciando en esta técnica, lo más recomendable es realizar un paisaje que no sea muy detallado o realista, ya que para lograr este tipo de paisajes se requiere de mucha práctica y conocimientos. Sin embargo, recuerda que tú eres quien decide hasta donde llegar.
Por otra parte es imprescindible que tomes en consideración estos elementos:
- La iluminación: para tener una iluminación coherente es importante que unos tonos vayan derivando de otros, partiendo de las mezclas que creemos desde el principio y de nuestra paleta inicial. Además, los reflejos del color del cielo sobre los terrenos u objetos deben ser estudiados para lograr una iluminación del escenario coherente. Puedes aprender más sobre la luz y el color pinchando aquí.
- La armonía con la que vas a trabajar: los tonos dominantes, mediadores y tónicos.
- El uso de tonos luminosos y tonos quebrados: Reducir contraste y detalle en las zonas lejanas puede sugerir distancia. Ajusta el color a la luz y a la atmósfera observadas; no todos los paisajes se comportan igual.
- La perspectiva: Imprescindible para lograr también coherencia en la disposición de los elementos.
- La pincelada: dirección, tamaño y aplicación de una pintura más diluida o más empastada.
Dominando el paisaje y la perspectiva
Para profundizar en paisaje y perspectiva dentro de un recorrido completo, consulta el curso de Iniciación + Avanzado.







2 comentarios en “Dominando el paisaje y la perspectiva”
muy interesante la información