Una oreja no es un contorno con un laberinto dentro. Tiene un borde que se enrolla, relieves que se cruzan y una cavidad que recoge sombra. Cuando entiendes esas formas grandes, dejan de hacer falta tantas líneas para que resulte convincente.
Vamos a dibujar una oreja de perfil con grafito y comparar después qué cambia al verla de frente. El primer estudio tendrá tres fases: encaje, sombras amplias y ajuste de bordes. La vista frontal será una comparación separada del mismo tipo de oreja, no otra cara completa.
Materiales y referencia
- Papel de dibujo de grano fino o medio, de unos 24 × 18 cm.
- Lápices HB y 2B, bien afilados pero sin una punta que arañe.
- Goma moldeable y sacapuntas.
- Una hoja limpia para apoyar la mano sin arrastrar el grafito.
- Dos fotografías propias o de uso permitido de la misma persona: perfil y frente, con luz semejante y sin cambiar la inclinación de la cabeza.
Conviene que la oreja ocupe unos 10–12 cm de alto en el estudio. Así puedes comparar los relieves sin convertir cada cambio en un detalle diminuto. Utiliza la referencia ampliada, pero vuelve de vez en cuando a su tamaño normal para comprobar qué partes se perciben realmente.
Antes de trazar: cuatro formas para orientarte
El hélix es el reborde exterior. Más adentro aparece otro relieve, el antihélix, que suele dividirse hacia arriba. La concha es la depresión próxima a la entrada del oído. Debajo queda el lóbulo, de aspecto más blando. No necesitas memorizar todos los nombres anatómicos para dibujar, pero estas cuatro referencias evitan que inventes curvas sin relación.
Busca dónde se unen y qué zonas quedan delante de otras. La oreja cambia mucho entre personas: tamaño del lóbulo, grosor del reborde y separación respecto a la cabeza. Observa esas diferencias en lugar de aplicar un símbolo idéntico a todos los retratos.
1. Encaja la oreja de perfil con líneas abiertas
Marca altura, anchura y una inclinación general con el HB y presión ligera. El contorno suele recordar una forma ovalada irregular, más ancha arriba y más estrecha cerca del lóbulo, pero compruébalo en tu modelo. No cierres todavía todo el perímetro con una línea firme.
Señala el punto donde la oreja se une a la cabeza y la altura del lóbulo. Dibuja el reborde exterior como una cinta con grosor variable, no como dos curvas paralelas perfectas. En algunos tramos apenas necesitarás una línea interior.
Coloca la concha con una forma amplia y simple. Después sugiere el relieve que la rodea y su división superior. Utiliza pocas líneas, interrumpiéndolas donde una forma se suaviza. Si el dibujo empieza a parecer un mapa de carreteras, elimina marcas antes de añadir otras.
Compara los espacios vacíos entre relieves: el hueco superior, la cavidad central y la distancia hasta el lóbulo. Corregir esos espacios suele ser más útil que perfeccionar el contorno exterior. Al terminar, debes reconocer la estructura sin sombreado.

2. Separa la cavidad de los relieves iluminados
Con el lateral del HB, añade una sombra suave en la concha y bajo el reborde exterior. Sigue la dirección de la luz de la referencia, que aquí llega desde arriba a la izquierda. No oscurezcas cada línea del encaje: algunas marcas desaparecerán dentro del tono y otras dejarán de ser necesarias.
Reserva el papel más claro en la parte alta del reborde y en los relieves que se orientan hacia la luz. Entre claro y oscuro crea una transición con trazos cortos que sigan la curva. La sombra se ensancha donde una forma gira y se estrecha donde vuelve a recibir luz.
El lóbulo necesita una gradación amplia, no un círculo sombreado por dentro. Haz que su sombra conecte con la unión de la oreja a la cabeza. Deja el borde inferior algo más blando que una zona de superposición del cartílago.
Cuando la estructura esté clara, utiliza el 2B para profundizar una parte de la concha y una sombra corta bajo el reborde. Construye el tono con varias pasadas ligeras. Apretar mucho desde el principio deja surcos y dificulta corregir.
Aléjate. Debes percibir formas que sobresalen y una zona que entra, no una colección de contornos oscuros. Si todo tiene la misma claridad, refuerza solo la cavidad principal antes de tocar los demás pliegues.

3. Ajusta bordes y recupera pequeñas luces
Selecciona los oscuros más importantes. Uno puede estar en la zona profunda de la concha; otro, bajo un tramo del reborde. No los repitas por todo el perímetro. La oreja mantiene volumen cuando algunas partes se describen con contraste y otras con transiciones suaves.
Con la goma moldeable en punta, toca una pequeña zona iluminada para levantar grafito. Hazlo por presión, no arrastrando con fuerza. Una luz estrecha sobre el reborde puede aclarar su grosor, pero no necesita recorrerlo entero como un cordón blanco.
Reduce las líneas de construcción que hayan quedado aisladas. Cerca del lóbulo, integra el contorno con una sombra tenue del entorno. En el borde que se separa de la cabeza puedes conservar más definición, según tu referencia.
Termina cuando la estructura se entienda a tamaño normal. Los poros, pelos o pequeñas irregularidades no son necesarios en este ejercicio. Si decides añadirlos más adelante, deberían apoyar un volumen que ya funciona.

Qué cambia al dibujar la oreja de frente
Al pasar del perfil a la vista frontal, no dibujes la misma oreja simplemente más estrecha. Parte de su relieve se oculta y las superposiciones cambian. El reborde exterior puede dominar la silueta, mientras la concha se ve reducida o queda parcialmente tapada.
Empieza otra vez por altura, anchura visible y unión a la cabeza. Compara qué distancia hay entre el contorno exterior y los relieves interiores. Conserva la altura aproximada si la cabeza no cambia de inclinación, pero deja que la anchura la decida la nueva referencia.
Usa menos líneas internas. Una sombra pequeña cerca de la unión y una luz en el borde pueden explicar mejor esa vista que intentar incluir todos los pliegues del perfil. La imagen siguiente muestra esa comparación en un estudio independiente.

Para colocarla después en un retrato, compárala con cejas, nariz y eje de la cabeza. Son comprobaciones orientativas: la perspectiva y la inclinación alteran lo que ves. Puedes repasar la construcción general de una cara sin convertir esta práctica en un retrato completo.
Errores frecuentes
- Parece un laberinto: sobran líneas independientes. Agrupa las sombras y deja desaparecer algunos límites.
- El reborde parece un tubo uniforme: su grosor y su luz no varían. Compara dónde se ensancha, se tapa o cambia de orientación.
- La cavidad parece un agujero negro: el oscuro ocupa demasiado. Recupera medios tonos con la goma y concentra la máxima sombra en una zona menor.
- De frente sigue pareciendo de perfil: has conservado todos los relieves visibles. Revisa qué formas se superponen y cuáles desaparecen.
Preguntas útiles
¿Las dos orejas deben quedar idénticas?
No. Además de diferencias naturales, la perspectiva puede mostrar una de forma distinta. Compara su relación con la cabeza antes de intentar igualarlas.
¿Necesito un difumino?
No para este estudio. Puedes controlar las transiciones con presión ligera y trazos próximos. Evitar el difuminado continuo te ayuda a conservar relieves claros y sombras agrupadas.
¿Qué hago si he marcado demasiado el lápiz?
Levanta parte del grafito con la goma moldeable y vuelve a construir el tono con menos presión. Si el papel está surcado, no siempre podrás borrarlo por completo; toma esa marca como referencia para la siguiente prueba.
Este trabajo de relieves te servirá también al dibujar nariz, labios y otras formas del rostro. Si quieres ordenar esas bases, consulta el curso de iniciación a la pintura y el dibujo. Comparte tu estudio con @arteescuela_ y cuéntanos qué parte cambió más entre perfil y frente.
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