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Retratarse en pareja: tres comprobaciones entre el primer y el segundo intento

Dos dibujos para comprobar una decisión

Un retrato puede tener los ojos bien dibujados y, aun así, parecerse poco a su referencia. A menudo el problema está en la relación entre las partes: una cabeza demasiado ancha, una boca que queda baja o unos rasgos desplazados respecto al eje. Este ejercicio de retrato en pareja sirve para localizar una de esas diferencias y comprobar qué ocurre al cambiarla.

Vais a hacer un primer dibujo, observarlo juntos y empezar un segundo con una corrección elegida. No hace falta terminar dos retratos ni decidir quién dibuja mejor. La otra persona aporta una mirada que puede ayudarte a señalar algo concreto que tú has dejado de ver.

Las láminas del ejercicio emplean un busto ilustrado y dos estudios comparativos para mostrar las relaciones que vas a observar. Podéis usar esa referencia común o retrataros por turnos. Si preferís que ambos dibujéis a la vez, colocad una misma referencia frente a los dos.

Prepara una sesión sencilla

  • Dos hojas A4 por persona, papel de dibujo de superficie poco rugosa.
  • Un lápiz HB o B, goma moldeable y sacapuntas.
  • Una tabla o carpeta rígida para apoyar el papel.
  • Una referencia frontal estable: el busto ilustrado, una fotografía propia o una persona que quiera posar.
  • Un reloj para hacer pausas; el tiempo es una ayuda para limitar detalles, no una prueba de velocidad.

Si os retratáis, buscad una postura cómoda con luz lateral suave. La persona que posa puede descansar entre intentos; para retomarlo, comprobad la orientación de la cabeza y la altura de la mirada. Dibujar unos centímetros más arriba o desde el otro lado cambia las relaciones que intentáis comparar.

Acordad también qué hacer con las imágenes: dibujar juntos no supone permiso para compartir retratos o fotografías. Una sesión privada puede quedarse en las carpetas de ambos. Para repasar primero la construcción básica tenéis la guía de cómo dibujar una cara paso a paso.

Paso 1. Haz un primer retrato ligero y deja visibles tus decisiones

Reserva unos diez minutos para el primer intento. Señala arriba y abajo de la cabeza y sus dos extremos laterales. Compara la altura total con la anchura que ves; no empieces por rellenar un ojo. Después dibuja una envolvente sencilla y un eje suave que ayude a situar el centro del rostro.

Coloca cejas, base de nariz, boca y barbilla con marcas cortas. Mira la referencia entre una marca y la siguiente. La tarea consiste en comprobar posiciones; las pestañas, los mechones y las pequeñas arrugas pueden esperar. Si añades sombra, limita el trabajo a una mancha clara que distinga un lado del otro.

Procura que el lápiz apenas marque el papel. Una línea hundida condiciona las correcciones posteriores y puede hacerte conservar un contorno aunque ya hayas descubierto que está mal situado. Puedes dejar dos tanteos suaves cerca de un borde antes de escoger uno.

Al terminar el tiempo, aparta el lápiz. No borres el dibujo entero ni añadas tres minutos de detalles. Necesitas conservar este primer intento como una decisión visible con la que comparar el siguiente. En la lámina inicial, el estudio central resulta algo más ancho que el busto de referencia.

Busto ilustrado de referencia y primer estudio a lápiz con el óvalo algo más ancho
Conserva el primer intento para poder comparar una relación concreta.

Paso 2. Comparad tres relaciones y elegid una corrección

Colocad dibujo y referencia a una distancia que permita verlos completos. Quien observa puede formular estas tres preguntas, dejando que quien dibuja compruebe la respuesta:

  • Altura y anchura: ¿la cabeza tiene una proporción general parecida o se ha ensanchado y acortado?
  • Distancias verticales: ¿cómo se relacionan los tramos entre cejas, base de nariz, boca y barbilla? Buscad especialmente un tramo que se haya alargado.
  • Reparto respecto al eje: ¿queda una cantidad de rostro semejante a cada lado, de acuerdo con la orientación de la referencia?

No impongáis una fórmula de cara ideal. Las relaciones deben salir de esa referencia y esa posición. Una ligera asimetría puede pertenecer al modelo; borrarla por costumbre también altera el parecido.

Comentad posiciones, no cualidades personales: «la boca queda más cerca de la barbilla en el dibujo» permite actuar; «está raro» no indica qué cambiar. Si no coincidís, señalad los dos puntos entre los que estáis comparando la distancia. Podéis colocar pequeñas marcas fuera del contorno, sin dibujar sobre la cara de otra persona.

Elegid una corrección principal y escribidla en vuestro margen: por ejemplo, estrechar un poco el óvalo manteniendo la altura. Añadid una segunda solo si depende directamente de ella. Las líneas ligeras de la lámina ilustran esta comprobación; no son medidas universales del rostro.

Busto ilustrado y estudio inicial con guías suaves para comparar anchura y alturas del rostro
Comprueba proporción general, distancias verticales y reparto respecto al eje.

Paso 3. Repite desde el conjunto y compara el efecto

Usa la segunda hoja. Conserva un tamaño similar de cabeza para poder comparar ambos dibujos. Vuelve a señalar sus extremos y aplica la decisión antes de dibujar los rasgos. Si habías ensanchado la cabeza, ajusta ahora el conjunto; no intentes compensarlo haciendo unos ojos más pequeños dentro del mismo óvalo.

Repite el recorrido del primer intento: envolvente, eje, posiciones de los rasgos y una sombra sencilla. Dedica un tiempo parecido. Un dibujo más trabajado puede parecer mejor solo por tener más información, aunque conserve el mismo problema de proporción.

Pon las dos hojas juntas y vuelve a las tres preguntas. Busca qué relación ha cambiado, cuál se conserva y cuál necesita todavía atención. Es posible que una corrección ayude al conjunto y aparezca otro desajuste que antes pasaba inadvertido. Anótalo como siguiente objetivo; no hace falta resolverlo todo hoy.

En los estudios del busto, la comparación se centra en la anchura del contorno y la altura de la boca. El segundo no pretende ser un retrato acabado. Si estáis posando por turnos, cambiad ahora los papeles y repetid el mismo procedimiento, incluido el comentario concreto y respetuoso.

Busto ilustrado de referencia y dos estudios comparativos de sus proporciones
Compara los dos estudios por la corrección elegida, sin exigir un retrato terminado.

Si la comparación no te ayuda, reduce la tarea

Cuando hay demasiadas diferencias, tapa con dos papeles los detalles interiores y observa solo la silueta. Si esa relación ya funciona, pasa a dos alturas: cejas y barbilla, por ejemplo. Podéis trabajar con un dibujo de apenas cinco líneas. El ejercicio conserva su utilidad porque el objetivo es observar una relación y decidir cómo corregirla.

Para seguir entrenando por separado, los ejercicios para aprender a dibujar caras ofrecen otras tareas de práctica. Escoge una según la dificultad que hayáis detectado, en lugar de repetir el retrato completo sin un objetivo.

Preguntas frecuentes

¿Podemos hacerlo si uno dibuja más que el otro?

Sí. Cada persona compara su segundo intento con el primero y con la referencia. Quien tenga más experiencia puede ayudar a formular una pregunta, sin redibujar encima ni convertir la sesión en una competición.

¿Y si la persona se mueve mucho?

Elegid una referencia fija para esta primera práctica. Más adelante podéis trabajar del natural con pausas y posturas breves. Aquí interesa que la comparación no cambie porque el modelo haya girado.

¿Hay que sombrear o esperar algún secado?

El grafito se trabaja en seco y no necesita espera. Tampoco es necesario sombrear. Protege la hoja con un papel limpio bajo la mano para no arrastrar el grafito mientras comparas.

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