La calle está bien dibujada, pero una persona parece gigante y otra flota sobre el pavimento. Para colocar personas en perspectiva no basta con hacerlas cada vez más pequeñas: hay que relacionar sus pies, su altura y el nivel de nuestros ojos.
Trabajaremos una calle llana con una figura cercana y otras dos a mayor distancia. Primero aprenderás a trasladar una altura de referencia; después podrás variar las estaturas. La ilustración final reúne figuras de diferente altura, por eso sus cabezas no forman una línea horizontal.
Materiales y condiciones del ejercicio
- Papel A4 horizontal, lápices HB y 2B, goma y regla.
- Una calle sencilla imaginada o una fotografía propia tomada con la cámara nivelada.
- Un trozo de papel aparte para ensayar las líneas de transferencia.
En esta primera práctica mantén el suelo horizontal, las figuras de pie y las verticales del dibujo rectas. Las cuestas, escaleras y personas sentadas añaden cambios que conviene abordar cuando comprendas la construcción básica. Si aún te cuesta localizar un punto de fuga, repasa los ejercicios iniciales de perspectiva.
1. Fija el horizonte y una primera figura
Dibuja una línea horizontal suave a una altura intermedia del papel. Es el horizonte: representa el nivel de los ojos del observador en esta escena. Marca un punto de fuga central y dirige hacia él los bordes de la calle que avanzan en profundidad. Las fachadas pueden reducirse a cajas; no necesitas ventanas.
Coloca una figura cercana a la izquierda. Señala primero dónde apoyan sus pies y después dónde termina su cabeza. Une ambas marcas con un eje vertical. Utiliza un óvalo para la cabeza y bloques sencillos para torso, pelvis y piernas. Esta figura establecerá la escala inicial.
Decide qué altura tiene el observador respecto a ella. En nuestro dibujo miramos desde un nivel más bajo que la cabeza del adulto cercano: el horizonte pasa por su torso. No subas la cabeza hasta hacerla coincidir con el horizonte solo porque hayas oído esa regla.
La conocida alineación de cabezas funciona como aproximación cuando las personas tienen una estatura similar a la altura de los ojos del observador y pisan el mismo plano. Si alguna de esas condiciones cambia, también cambia su relación con el horizonte.

2. Traslada una altura antes de cambiar la estatura
Desde la parte superior de la primera figura, traza una línea muy ligera hacia el punto de fuga. Haz lo mismo desde su apoyo en el suelo. Entre ambas líneas queda una franja que se estrecha: permite comparar figuras de la misma altura situadas en esa dirección de profundidad.
Elige un punto más lejano sobre la línea de los pies y levanta allí una vertical hasta encontrar la línea superior. Esa vertical indica la altura aparente que tendría otra persona igual de alta en esa posición. Todavía no dibujes ropa; comprueba primero la medida.
Si quieres mover esa segunda figura hacia un lado sin cambiar su distancia, traslada horizontalmente las marcas superior e inferior. En esta vista de un punto, esas horizontales representan desplazamientos paralelos al plano del dibujo. Mantén el eje vertical entre ambas marcas.
Solo después decide si la nueva persona es más baja. Conserva los pies y reduce la altura desde la cabeza hacia abajo, manteniendo proporciones corporales coherentes. Para una figura infantil también tendrás que ajustar la relación entre cabeza y cuerpo; no basta con encoger un adulto sin observar su estructura.
En el ejemplo, la segunda figura adulta es más baja que la primera y la figura lejana es aún menor. Las guías sirven para comparar una altura de referencia, no para obligar a que todos los personajes sean idénticos. Si prefieres simplificar tu primer ensayo, dibuja tres figuras iguales antes de introducir esas variaciones.

3. Da forma a los personajes y asienta sus pies
Transforma los bloques en siluetas simples. Añade hombros, brazos y la separación de las piernas, conservando las alturas que acabas de calcular. Procura que la anchura también disminuya con la distancia; una cabeza pequeña sobre un cuerpo demasiado ancho rompe la escala.
Marca el apoyo de los pies con una sombra muy ligera. No dibujes una línea negra gruesa debajo de todos: en el fondo bastará un pequeño acento. Si una figura flota, vuelve al punto de apoyo y revisa su relación con las líneas del pavimento antes de cambiar toda la anatomía.
Da algo más de definición a la figura cercana y menos a las lejanas. Una silueta pequeña no necesita ojos ni dedos para sentirse humana. Conserva la dirección del cuerpo y un gesto sencillo; la postura comunica más a esa escala que un detalle que apenas se ve.
Aligera las líneas auxiliares con goma. Puedes dejar parte del horizonte y algunas fugas como recuerdo de la construcción, tal como ocurre en las imágenes del ejercicio. Evita repasar todas las fachadas: su función es ofrecer una referencia espacial a las figuras.

Comprueba estos tres errores habituales
La persona lejana parece un gigante: sus pies pueden estar demasiado cerca del horizonte para la altura que le has dado. Repite la transferencia antes de reducirla a ojo. Las cabezas forman una fila poco creíble: revisa si realmente has elegido igual estatura y un observador a esa misma altura. Los cuerpos cambian de proporción: usa bloques completos en lugar de ir encogiendo cada parte por separado.
¿Qué ocurre si una figura está en un escalón?
Su plano de apoyo ha cambiado. Traslada primero la altura sobre el nivel común y después sitúa la figura sobre el desnivel construido. La línea del horizonte sigue representando tus ojos; no se mueve para acomodarse a cada escalón.
Cuando puedas colocar personas sin que parezcan pegadas al escenario, las escenas cotidianas resultan mucho más accesibles. El programa de pintura y dibujo de iniciación y avanzado permite seguir trabajando estas relaciones de espacio, proporción y composición. Comparte tu calle con @arteescuela_: ¿has elegido un observador de pie o uno que mira desde más abajo?
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