El momento en que deberías dejar de seguir tutoriales

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dejar de pintar con tutoriales

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Internet está lleno de tutoriales de dibujo. Hay vídeos para aprender anatomía, perspectiva, sombreado, color, composición y prácticamente cualquier técnica imaginable. Nunca antes había sido tan fácil acceder a conocimiento artístico de calidad. Sin embargo, existe un problema que afecta a miles de estudiantes: llega un momento en el que consumir tutoriales deja de ayudarte a mejorar.

Puede parecer una afirmación extraña. Después de todo, los tutoriales enseñan técnicas, resuelven dudas y aceleran el aprendizaje. El problema no aparece porque los tutoriales sean malos. Aparece cuando se convierten en un sustituto de la práctica real.

Muchos artistas pasan meses, e incluso años, viendo vídeos sobre dibujo sin dedicar el mismo tiempo a dibujar. Conocen la teoría de la perspectiva, entienden cómo funciona la luz y pueden explicar conceptos complejos, pero cuando se enfrentan a una hoja en blanco descubren que sus habilidades no reflejan todo lo que han aprendido.

La realidad es que existe un momento en el que debes dejar de depender constantemente de los tutoriales y empezar a construir tu propio camino.

Los tutoriales son una herramienta, no un destino

Cuando empiezas a dibujar, los tutoriales son fundamentales. Te enseñan conceptos que sería muy difícil descubrir por tu cuenta. También evitan errores comunes y ayudan a desarrollar una base sólida.

Durante los primeros meses, es completamente normal apoyarse en vídeos, cursos, libros y recursos educativos. De hecho, hacerlo suele acelerar el aprendizaje.

El problema surge cuando el consumo de contenido educativo se transforma en un hábito pasivo. Algunas personas pasan más tiempo buscando el tutorial perfecto que dibujando.

En ese punto, el aprendizaje deja de producir resultados proporcionales al tiempo invertido.

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La trampa de sentirse productivo

Ver tutoriales genera una sensación agradable. Cuando observamos a un artista explicar una técnica, nuestro cerebro percibe que estamos avanzando.

En cierta medida es cierto. Estamos adquiriendo conocimientos. Sin embargo, conocer una técnica y dominar una técnica son cosas completamente diferentes.

Es similar a ver vídeos sobre cómo conducir. Puedes aprender las normas de circulación, entender cómo funciona un vehículo y memorizar conceptos importantes. Aun así, solo aprenderás a conducir cuando te sientes al volante.

Con el dibujo ocurre exactamente lo mismo, muchos estudiantes confunden aprendizaje teórico con habilidad práctica.

La señal más clara de que debes reducir los tutoriales

Existe una señal muy sencilla: si pasas más tiempo viendo tutoriales que dibujando, probablemente ha llegado el momento de cambiar tus hábitos.

Imagina dos personas durante una semana:

– La primera dedica siete horas a ver vídeos y dos horas a practicar.

– La segunda dedica dos horas a estudiar y siete horas a dibujar.

Aunque ambas reciban la misma información, la segunda progresará mucho más rápido.

El dibujo es una habilidad práctica. El desarrollo real ocurre cuando el lápiz toca el papel.

Cuando ya conoces los fundamentos básicos

Otro momento en el que deberías disminuir tu dependencia de los tutoriales es cuando ya dominas los conceptos fundamentales.

Por ejemplo:

– Formas básicas.

Perspectiva sencilla.

Proporciones generales.

Luz y sombra.

Composición básica.

– Construcción de objetos simples.

Una vez comprendes estos principios, los avances dejan de venir principalmente de aprender conceptos nuevos y empiezan a depender de la cantidad de práctica acumulada.

Muchos artistas permanecen atrapados en una fase de aprendizaje eterno porque siguen buscando explicaciones para problemas que solo pueden resolverse dibujando más.

El síndrome del coleccionista de tutoriales

Se trata de un fenómeno extremadamente común.

La persona guarda cursos, marca vídeos como favoritos, compra libros, sigue canales especializados y crea listas interminables de recursos para estudiar más adelante.

Desde fuera parece alguien comprometido con el aprendizaje, sin embargo, cuando revisa su trabajo después de varios meses, descubre que apenas ha producido dibujos terminados. El conocimiento se ha acumulado, pero la habilidad no.

La razón es simple: el dibujo se desarrolla mediante la aplicación de conceptos, no mediante el almacenamiento de información.

Cuando tus dudas solo pueden resolverse practicando

Al principio, muchas preguntas tienen respuestas teóricas:

– ¿Cómo funciona la perspectiva?

– ¿Cómo se construye una cabeza?

– ¿Cómo se representan las sombras?

Los tutoriales pueden responder perfectamente a estas cuestiones. Sin embargo, más adelante surgen dudas diferentes:

– ¿Por qué mis figuras siguen pareciendo rígidas?

– ¿Por qué mis retratos no se parecen al modelo?

– ¿Por qué mis dibujos carecen de profundidad?

Estas preguntas suelen requerir cientos de intentos, observación y experiencia prácticaNingún vídeo puede sustituir ese proceso.

El momento de empezar a crear proyectos propios

Una de las mejores señales de progreso aparece cuando comienzas a desarrollar proyectos personales.

Puede tratarse de:

– Un personaje original.

– Una serie de retratos.

– Un cómic corto.

– Un sketchbook temático.

– Una colección de ilustraciones.

Los proyectos personales obligan a tomar decisiones. Ya no dependes de que alguien te diga qué hacer paso a paso. Es precisamente en ese entorno donde se produce gran parte del crecimiento artístico.

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Por qué copiar tutoriales no siempre equivale a aprender

Seguir un tutorial paso a paso puede ser útil para comprender una técnicaEl problema surge cuando únicamente dibujas aquello que otros artistas te indican. En esa situación, tu cerebro se acostumbra a recibir instrucciones constantes.

Cuando intentas crear algo por tu cuenta, aparecen bloqueos e inseguridades. Por eso resulta recomendable alternar ejercicios guiados con trabajos independientesDespués de estudiar una técnica, intenta aplicarla en un dibujo completamente nuevo.

Esa transferencia de conocimiento es donde ocurre el aprendizaje real.

Cómo encontrar el equilibrio correcto

Dejar de depender de los tutoriales no significa abandonarlos por completo. Los mejores artistas continúan aprendiendo durante toda su carrera; la diferencia es que utilizan los tutoriales para resolver problemas específicos.

Un enfoque equilibrado podría ser el siguiente:

20 % estudio.

80 % práctica.

Cada vez que encuentres una dificultad concreta, busca información para resolverla. Después vuelve inmediatamente a dibujar. De esta forma, los tutoriales se convierten en herramientas de apoyo y no en la actividad principal.

La importancia de aprender a equivocarse

Muchos estudiantes consumen tutoriales continuamente porque intentan evitar los erroresSin embargo, equivocarse forma parte del aprendizaje.

De hecho, algunos de los avances más importantes ocurren cuando un dibujo sale mal y analizamos por qué. Los errores revelan debilidades que los tutoriales generales no siempre pueden detectar.

Por eso es tan importante enfrentarse a proyectos propios y aceptar resultados imperfectos. Cada error contiene información valiosa para mejorar.

El verdadero salto de nivel

La mayoría de artistas experimentan un gran avance cuando dejan de buscar instrucciones constantes y empiezan a confiar más en su capacidad para resolver problemas visuales.

Ese cambio suele producirse cuando entienden que no necesitan ver otro tutorial sobre anatomía, perspectiva o sombreado antes de empezar un nuevo dibujo:

– Simplemente dibujan.

– Practican.

– Cometen errores.

– Corrigen.

– Y vuelven a intentarlo.

Paradójicamente, es en ese momento cuando todo lo aprendido en los tutoriales empieza a dar resultados visibles. Entonces, ¿cuándo deberías dejar de seguir tutoriales?

La respuesta es sencilla: cuando los tutoriales estén ocupando más tiempo que la práctica.

Los recursos educativos son extraordinariamente útiles, especialmente durante las primeras etapas del aprendizaje. Sin embargo, llega un punto en el que ver más vídeos produce menos beneficios que realizar más dibujos.

No necesitas conocer todas las técnicas para empezar a crear. No necesitas completar veinte cursos antes de desarrollar tus propios proyectos. Tampoco necesitas encontrar el tutorial perfecto.

Llega un momento en el que la mejor forma de mejorar es cerrar YouTube, abrir tu cuaderno de dibujo y empezar a trabajar.

Porque el verdadero aprendizaje artístico no ocurre mientras observas. Ocurre mientras dibujas.

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