Una botella detrás, una taza a su lado y una pera delante. Con tres objetos tan sencillos puedes practicar algo que cambia mucho un dibujo: comparar los tonos del conjunto mientras trabajas cada forma. La taza conservará más blanco; la botella tendrá un gris más profundo; la pera unirá ambas zonas.
Vamos a dibujar este bodegón a lápiz en tres pasos: encajar los objetos, repartir los valores y ajustar el volumen. Llamamos valor a lo clara u oscura que se ve una zona. Puedes seguir la referencia o preparar una composición parecida en casa. Lo interesante será comprobar qué ocurre entre los objetos: cuánto se tapan, qué sombra comparten y cuál destaca.
Materiales y preparación
- Papel blanco para dibujo de grano fino, en horizontal. Un A4 es cómodo; deja margen alrededor del conjunto.
- Lápices HB, 2B y 4B. El HB servirá para el encaje; los otros dos, para construir y reforzar los valores.
- Goma moldeable, sacapuntas y una hoja limpia para apoyar la mano.
- La referencia del ejercicio o una botella de cerámica mate, una taza blanca y una pera.
- Una mesa despejada y, si dibujas del natural, una luz estable situada arriba y a la izquierda.
Coloca la botella detrás a la izquierda y la taza detrás a la derecha, con el asa hacia fuera. Adelanta la pera hasta que tape un poco de los otros dos objetos. Mira el grupo desde un lugar fijo. Si cambias de silla o de altura durante el dibujo, cambiarán las superposiciones y la apertura de la taza.
En un recorte, prueba tres grises con presión suave. Comprueba cuánto puedes oscurecer superponiendo trazos antes de apretar más. Mantén esa muestra cerca: te ayudará a comparar.
1. Encaja los tres objetos y comprueba cómo se superponen
Con el HB, marca muy suavemente el ancho total y la altura máxima del grupo. La botella será el punto más alto; la pera llegará más abajo en el papel porque está delante. Deja espacio para el asa y para las sombras que se extenderán hacia la derecha.
Traza un eje vertical para la botella y otro para la taza. Encaja el cuerpo de la botella con dos laterales, redondea los hombros y estrecha el cuello. Sitúa la taza con una forma ancha y baja. Dibuja su abertura como una elipse: una curva continua, sin terminar los lados en puntas. Añade el asa fijándote tanto en su contorno como en el hueco interior.
Para la pera, une una zona inferior ancha con otra más estrecha arriba. Suaviza la unión y coloca el rabillo. No busques una simetría perfecta: observa hacia dónde se inclina. Puedes utilizar ejes y óvalos de construcción como en la imagen, siempre tan suaves que luego puedas aclararlos.
Ahora viene la comprobación que evita muchos retoques: mira dónde empieza y termina cada solapamiento. La silueta de la pera pasa por delante de botella y taza. Las líneas de los objetos traseros deben interrumpirse al encontrarla. Aclara las guías que atraviesen esa zona, pero conserva las necesarias para revisar proporciones.
Si necesitas ayuda para comparar alturas y anchuras, consulta cómo medir con el lápiz. Antes de sombrear, los tres objetos deben reconocerse y parecer apoyados en la misma mesa.

2. Reparte las sombras y los valores medios
Entorna un poco los ojos al mirar la referencia. Los detalles perderán presencia y resultará más fácil distinguir las zonas grandes. En este bodegón, la botella tiene un valor general más oscuro que la taza. La pera reúne una zona clara a la izquierda y una sombra amplia a la derecha.
Con el 2B ligeramente inclinado, coloca trazos suaves y próximos en la botella, dejando más claro el hombro izquierdo. Añade otra capa en el lateral derecho. Cambia ligeramente la dirección de los trazos entre capas para repartir el grafito, sin hundir la punta en el papel. Por ahora, conserva el grano visible.
Pasa a la pera antes de terminar la botella. Extiende un gris suave por su cuerpo y refuerza el costado derecho, dejando respirar la zona iluminada. En la taza, cubre menos superficie: trabaja el lateral derecho, el interior y la parte del asa que queda en sombra. Una taza blanca también tiene grises; su zona clara puede conservar el blanco del papel.
Compara zonas contiguas: ¿se distingue la pera de la botella?, ¿la taza sigue siendo más luminosa? Si todo adquiere el mismo gris, detente y aclara una zona con pequeños toques de goma moldeable. Avanza por el conjunto, alternando los tres objetos. Así puedes ajustar sus diferencias mientras todavía hay margen.
Marca también las sombras sobre la mesa, desde cada base hacia la derecha. Empieza con una capa ligera y deja más suave el extremo alejado. En el contacto inmediato con la mesa habrá algo más de oscuridad. La imagen de este paso ya tiene volumen, pero sus valores siguen siendo moderados y admite correcciones.

3. Ajusta el volumen, los bordes y unos pocos oscuros
Aléjate un momento del papel. Busca la diferencia más clara entre tu dibujo y la referencia: quizá la botella necesite más peso, la pera parezca plana o la sombra de la taza esté demasiado separada. Corrige primero esa relación.
Con el 2B, amplía las transiciones entre luz y sombra mediante capas cortas que acompañen la curva de cada objeto. En la pera, orienta los trazos alrededor de su parte abombada. En la botella, sigue el cambio del hombro hacia el cuerpo. No es necesario borrar toda huella de lápiz: una textura discreta puede describir bien la superficie.
Reserva el 4B para zonas pequeñas: el contacto bajo la pera, algunos tramos de las bases, el interior del cuello de la botella y los oscuros que observes en la abertura y el asa de la taza. Aplícalo con poca presión y compara después de cada intervención. Oscurecer todo el borde por igual aplastaría el volumen.
Revisa también los encuentros. El límite de la pera delante de la botella puede quedar definido por la diferencia de tono; no necesita una raya negra añadida. En el hombro iluminado y la parte clara de la taza, suaviza el contorno si destaca demasiado. Levanta pequeñas luces con la goma moldeable, a toques, sin frotar.
Termina el rabillo, limpia las guías visibles y comprueba las sombras de apoyo. Para cuando los objetos se distingan, compartan la misma luz y el conjunto se lea desde cierta distancia. Añadir más detalle es una elección; no una obligación.

Si algo no encaja, revisa esto
- La pera parece transparente: todavía se ven líneas de la botella o la taza atravesándola. Acláralas y reconstruye su valor.
- Los objetos parecen flotar: observa el contacto con la mesa. Acerca la sombra a la base y comprueba su dirección.
- La taza se ha vuelto gris oscura: compara su zona clara con la botella y levanta parte del grafito antes de seguir.
- El dibujo está lleno de rayas duras: baja la presión y construye los tonos por capas. Prueba el siguiente trazo fuera del dibujo.
Dos dudas habituales
¿Hace falta un difumino?
En este ejercicio basta con superponer trazos suaves. Si los grises te resultan difíciles de ordenar, practica antes alguno de estos ejercicios de luces y sombras.
¿Y si mis objetos tienen otras proporciones?
Ajusta el encaje a lo que ves. Conserva la idea del ejercicio: tres objetos superpuestos, una luz estable y valores distintos. Las proporciones de la referencia no son medidas obligatorias.
Guarda el dibujo y anota una relación que hayas corregido: «la taza necesitaba más luz» o «la sombra quedaba separada de la pera». Esa observación te da un punto de partida para el siguiente estudio. Si quieres continuar trabajando encaje, volumen, color y composición con un recorrido guiado, consulta el curso de pintura y dibujo Iniciación + Avanzado.
Si compartes tu bodegón, etiqueta a @arteescuela_. ¿Qué te costó más: colocar los tres objetos o mantener diferentes sus tonos?




