Cómo dibujar una cara de perfil: alinea frente, nariz, boca y barbilla
En una cara de perfil, unos pocos cambios en la silueta pueden alterar mucho el parecido. La frente, la nariz, los labios y la barbilla forman una sucesión de salientes y entradas; detrás de ellos hay un cráneo con volumen y una mandíbula que llega hasta la oreja. Si empiezas directamente por la nariz, es fácil quedarte sin sitio para el resto.
Para dibujar una cara de perfil, construiremos primero la cabeza completa y después ajustaremos los rasgos dentro de ella. El ejercicio usa una vista lateral casi estricta, sin levantar ni bajar mucho el mentón. Eso permite concentrarse en distancias, silueta y profundidad.
Referencia y materiales
Prepara papel, lápices HB y 2B, goma moldeable y una fotografía propia tomada a la altura de los ojos. Elige una luz lateral que permita distinguir mejilla, mandíbula y cuello. Retira el cabello de la zona de la oreja si quieres estudiar también esa relación.
Comprueba que sea realmente un perfil. Si ves claramente el ojo lejano o ambos lados de la boca, probablemente hay un giro hacia tres cuartos. Puedes dibujarlo, pero no conviene mezclar sus medidas con las de este ejercicio. Mantén la misma referencia durante las tres fases.
Antes del contorno: deja espacio para el cráneo
El rostro no ocupa toda la cabeza. Detrás de la oreja queda una parte importante del cráneo y sobre la frente debe haber altura suficiente. Un error frecuente es dibujar bien los rasgos y cerrar demasiado pronto la parte posterior, como si todo cupiera en una máscara estrecha.
Compara la altura total con la distancia entre la punta de la nariz y la parte posterior de la cabeza. Son medidas visibles de esta referencia, no una proporción fija. Después observa cuánto sobresale la nariz respecto a la frente y cuánto se retrasa la barbilla respecto a los labios.
Para practicar una vista diferente tienes la guía de cara de frente. Aquí cambia el problema: debemos colocar los rasgos sobre la profundidad de la cabeza, sin trasladar directamente las separaciones frontales.
1. Encaja cráneo, mandíbula y oreja
Marca la parte alta de la cabeza, el mentón y los extremos delantero y posterior. Dibuja una forma redondeada para el cráneo, más una pieza sencilla para la mandíbula. Mantén todas las líneas suaves: todavía estás comparando tamaños.
Coloca la zona de la oreja como una forma inclinada, sin detalles interiores. Observa su posición respecto a ceja y base de la nariz, pero no obligues sus límites a coincidir exactamente con esas alturas. La inclinación de la cabeza y las diferencias personales cambian la relación.
Desde la oreja, busca el cambio de dirección de la mandíbula hacia el mentón. No traces una diagonal rígida que una ambos puntos sin mirar. Puede haber un ángulo visible, una curva más suave o una parte escondida por la luz.
Añade el arranque del cuello. La línea posterior no nace pegada al mentón y la anterior no debe cortar la mandíbula como una barra. Deja suficiente espacio para la unión bajo la cabeza. En esta fase basta señalarla, sin dibujar músculos.

2. Ajusta la silueta de frente, nariz, boca y barbilla
Trabaja el contorno por tramos. Observa primero la pendiente de la frente y la entrada hacia el puente nasal. Continúa hasta la punta de la nariz, comparando cuánto avanza y cuánto desciende. No presupongas una nariz recta: dibuja las pequeñas diferencias de la referencia.
Debajo, sitúa la base de la nariz y el espacio hasta el labio superior. Esa zona merece una medida propia. Si la haces demasiado corta, la boca quedará pegada a la nariz; si la alargas, cambiará la expresión de toda la mitad inferior.
Compara la posición del labio superior, el inferior y la barbilla. Puedes imaginar una vertical que pase por el punto más adelantado de uno de ellos y observar dónde quedan los demás. No los fuerces a tocar esa línea: úsala solo para comparar salientes.
El ojo de perfil se ve estrecho y con párpados que envuelven el globo ocular. Evita dibujar una almendra frontal pegada al lado de la nariz. Sitúalo primero como una abertura pequeña bajo la ceja y comprueba su distancia al puente nasal.
Indica la boca con una línea de encuentro contenida, que se pierde hacia atrás. No hace falta mostrar toda su anchura como en la vista frontal. Completa un tono suave bajo la nariz, el labio inferior y la mandíbula para comprobar que los rasgos se integran.

3. Da volumen sin endurecer la silueta
Agrupa las sombras con HB: plano lateral de la frente, zona del ojo, mejilla y parte inferior de la mandíbula, según tu iluminación. No conviertas cada rasgo en una isla oscura. La cabeza debe seguir leyéndose como un volumen continuo.
Con el 2B, refuerza pocos puntos: la abertura del ojo, una parte de la aleta nasal, el encuentro de los labios y algún hueco de la oreja. Mantén la mejilla más tranquila. Si todo compite con la misma intensidad, el perfil pierde claridad.
Trabaja el cabello como una masa que se apoya sobre el cráneo. Conserva la forma de la cabeza debajo y evita añadir grosor por igual en todo su borde. Puedes indicar algunos mechones donde cambian de dirección, sin rellenar la zona con líneas paralelas.
Levanta con la goma pequeños planos de luz y elimina las guías que atraviesan el rostro. La silueta no necesita una línea negra continua: alterna bordes firmes y suaves según el contraste. Por último, comprueba de nuevo la parte posterior del cráneo; es fácil olvidarla cuando los rasgos empiezan a parecer terminados.

Revisa el parecido con tres comparaciones
- Perfil delantero frente a volumen posterior: ¿has dejado suficiente cabeza detrás de la oreja?
- Nariz, labios y barbilla: ¿qué sobresale más y cuánto se retrasa cada elemento?
- Oreja y mandíbula: ¿la mandíbula llega a una zona coherente y deja sitio al cuello?
Haz estas comprobaciones antes de corregir detalles del ojo. Una pestaña más precisa no compensará una barbilla demasiado adelantada ni una frente recortada.
Errores frecuentes
- La cabeza parece plana: amplía o recoloca el cráneo después de compararlo con la referencia; no añadas solo cabello.
- La nariz domina demasiado: revisa su proyección respecto a la cara, no solo su longitud vertical.
- La boca parece frontal: reduce la anchura visible y observa dónde se oculta la comisura.
- El ojo queda pegado a la nariz: comprueba su profundidad bajo la ceja y el espacio que lo separa del puente.
- El cuello no sostiene la cabeza: revisa sus puntos de unión y la sombra bajo la mandíbula.
Dudas al dibujar perfiles
¿Se ve el ojo del otro lado?
En un perfil lateral estricto normalmente queda oculto. Si tu foto deja ver parte del ojo lejano, hay algo de giro: dibuja esa visibilidad concreta sin añadir un ojo entero.
¿La oreja debe quedar justo entre ceja y nariz?
Es una referencia orientativa, no una obligación. Comprueba los límites visibles, la inclinación de la oreja y la postura de la cabeza en tu modelo.
¿Puedo empezar por la silueta?
Sí, si comparas también el cráneo y la mandíbula. Para empezar, construir las masas ayuda a evitar que un contorno atractivo deje la cabeza sin profundidad.
Continúa con un retrato mejor construido
Repite el perfil con otra persona y observa qué cambia en la relación entre nariz, boca y barbilla. Para ampliar este trabajo con estructura, proporciones y pintura, consulta el programa de Iniciación + Avanzado de pintura y dibujo. Si compartes el ejercicio, menciona a @arteescuela_ y muestra también el encaje: ahí suelen estar las correcciones más útiles.
DA EL SIGUIENTE PASO
¿Te gustaría aprender a pintar y dibujar desde cero, paso a paso?
No necesitas conocimientos previos ni saber por dónde empezar. Te guiamos con ejercicios progresivos y profesores que te ayudan a mejorar.
Explora otras categorías
Elige el tema que más te interese y continúa aprendiendo.
CURSO RECOMENDADO
DE CERO A AVANZADO
Curso de Iniciación + Avanzado de pintura artística
¿Nunca has pintado? No necesitas experiencia previa. Te guiamos desde el primer trazo hasta crear tus propias obras.
- Aprende paso a paso desde cero
- Con acompañamiento de profesores






