Pinturas famosas robadas: el misterio detrás de ‘El grito’ y otras obras desaparecidas

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La historia de la pintura artística no solo está llena de belleza, creatividad e inspiración, sino también de misterio y delitos que dejaron huella. Entre los casos más conocidos están los robos de El grito, de Edvard Munch, en 1994 y 2004. Afectaron a dos versiones diferentes; no hay aquí una clasificación demostrada de la pintura más robada de la historia.

En este artículo exploraremos el caso de El grito y otros célebres robos artísticos. Distinguiremos las obras recuperadas de las que siguen desaparecidas y veremos consecuencias documentadas para su conservación y para el acceso del público.

Ladrón con sombrero alejándose entre las salas vacías de una galería de arte

“El grito” de Munch: dos versiones, dos robos

¿Por qué “El grito” es tan famoso?

El grito es una de las imágenes más reconocibles del arte moderno. Munch realizó dos pinturas y dos dibujos coloreados, además de una litografía, según MUNCH. La figura bajo un cielo rojo suele leerse como una imagen de angustia; no es un diagnóstico de su autor.

Este icono ha sido reproducido, parodiado y homenajeado en todo el mundo. Los robos de 1994 y 2004 pertenecen a la historia de dos de sus versiones, conservadas por instituciones distintas.

Los robos de “El grito”

Robo de 1994: la versión de la Galería Nacional

En 1994, coincidiendo con la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Lillehammer, fue robada la versión que estaba en la Galería Nacional de Oslo. MUNCH documenta ese robo y su recuperación tres meses después.

Es importante identificar la versión y el museo para no confundir este episodio con el robo de 2004.

La obra regresó a la colección. En este caso, recuperada no significa que hubiera sido robada de nuevo en el episodio posterior.

Robo de 2004 – A plena luz del día

En agosto de 2004, dos hombres armados robaron El grito y Madonna del Museo Munch de Oslo, ante visitantes. Era una versión de El grito diferente de la sustraída en 1994.

Las pinturas se recuperaron en 2006. MUNCH describe su estado como relativamente bueno dadas las circunstancias, aunque El grito conserva una mancha permanente en la esquina inferior izquierda. No debe confundirse recuperación con ausencia de daños.

¿Por qué importa distinguir las versiones?

Compartir un título no significa ser el mismo objeto. Para reconstruir estos casos, conviene comprobar:

– La versión y la institución que la conservaba.

– La fecha del robo y de la recuperación, si la hubo.

– El estado documentado después de recuperarla, sin atribuir a los responsables motivos que no estén acreditados.

Portada de periódico antiguo que anuncia el robo de la Mona Lisa en París

Otros robos célebres en la historia de la pintura artística

La Gioconda (Mona Lisa): un robo que amplió su fama

En 1911 fue robada La Mona Lisa del Louvre. El dossier del museo explica que el suceso amplificó su notoriedad, pero también recuerda que la pintura ya era reconocida antes del robo.

La atención de la prensa forma parte de la historia de la recepción del retrato. Conviene separar esa repercusión de su valor pictórico y evitar la idea de que antes de 1911 era una obra desconocida.

El robo del Museo Isabella Stewart Gardner

En 1990 fueron robadas 13 obras del Museo Isabella Stewart Gardner, en Boston, entre ellas obras de Vermeer, Rembrandt y Degas. La institución mantiene abierta la investigación: a fecha de esta revisión, el conjunto sigue desaparecido.

El museo conserva marcos vacíos de pinturas sustraídas. Hacen visible la ausencia de las obras y la esperanza de recuperarlas.

El robo de Van Gogh en Ámsterdam

En 2002 se robaron del Museo Van Gogh de Ámsterdam Vista del mar en Scheveningen y Congregación saliendo de la iglesia reformada en Nuenen. El informe anual del museo de 2016 documenta su recuperación en Italia, catorce años después.

Las dos obras regresaron a Ámsterdam en 2017. El informe de ese año distingue su estado: la marina presentaba una pérdida de pintura en la esquina inferior izquierda, mientras que la escena de la iglesia tenía daños menores.

El misterio del “Retrato del duque de Wellington”

En 1961 fue robado el Retrato del duque de Wellington, de Goya, de la National Gallery; fue devuelto en 1965. El archivo del museo documenta un caso más complejo que el de un “cartero jubilado”: Kempton Bunton fue juzgado en 1965 y su hijo John confesó el robo en 1969. No conviene reducir esos hechos a una identidad o motivación única.

Retrato de una dama, de Gustav Klimt

El cuadro desapareció de la Galleria Ricci Oddi el 22 de febrero de 1997 y fue encontrado el 10 de diciembre de 2019 durante trabajos de jardinería junto al museo. La propia galería explica que las circunstancias del robo y del hallazgo no quedaron aclaradas. No puede presentarse una supuesta confesión como una resolución probada.

Fuente: Galleria Ricci Oddi.

Retrato de una dama, de Gustav Klimt
Retrato de una dama, de Gustav Klimt. Imagen vía Wikimedia Commons (dominio público).

Flores de amapola, de Vincent van Gogh

El 21 de agosto de 2010, el Museo Mahmoud Khalil de El Cairo sufrió el robo de esta pintura. Según la información de Reuters del 22 de agosto, el ministro de Cultura rectificó el primer anuncio de recuperación: esa noticia no se había confirmado. Este relato describe lo documentado entonces; no acredita por sí solo el paradero actual de la obra.

Fuente: Reuters, 22 de agosto de 2010.

Jarrón con amapolas, de Vincent van Gogh, con flores amarillas y rojas
Flores de amapola, de Vincent van Gogh. Imagen vía Wikimedia Commons (dominio público).

La Natividad con San Lorenzo y San Francisco, de Caravaggio

La obra fue concebida para el Oratorio de San Lorenzo de Palermo. La UNESCO la incluye en su Museo Virtual de Objetos Culturales Robados, con una ficha aportada por Italia. Esa ficha permite describir la obra y su origen sin convertir hipótesis sobre responsables o destinos en hechos demostrados.

Fuente: UNESCO: ficha aportada por Italia.

Natividad con san Francisco y san Lorenzo, de Caravaggio
La Natividad con San Lorenzo y San Francisco, de Caravaggio. Imagen vía Wikimedia Commons (dominio público).

Qué permiten saber los casos documentados

El relato del robo y sus límites

Los casos anteriores muestran situaciones diferentes. Un relato histórico debe identificar la institución, la obra y las fechas, y distinguir lo que confirma el museo de una hipótesis sobre los responsables. No se puede inferir un método habitual o una misma motivación para todos los robos.

Una obra desaparecida no es una obra recuperada

En el Gardner la búsqueda continúa; las pinturas de Munch y Van Gogh citadas fueron recuperadas. El paradero de una obra ausente o las razones de su ocultamiento no deben completarse con una historia imaginada sobre coleccionistas, extorsión o mercados clandestinos.

Consecuencias de los robos en la historia del arte

Para la cultura universal

Cuando se roba una pintura, el público pierde acceso a una parte de su patrimonio. Los casos de Munch y Van Gogh muestran además que una recuperación puede dejar daños materiales. El alcance debe describirse obra por obra.

Para los museos

Tras el robo del Goya en 1961, la National Gallery reforzó sus medidas de seguridad, según el archivo de su director Philip Hendy. Es una consecuencia documentada de ese caso; no prueba que todos los museos adoptaran las mismas medidas o seguros.

Para la recepción de las obras

Un robo también puede alterar la forma en que se habla de una obra. La Mona Lisa recibió una enorme atención, pero esa historia no sustituye al estudio de su composición ni explica por sí sola su reconocimiento anterior.

El arte entre la belleza y el delito

Los robos de obras maestras nos recuerdan la importancia de conservar y hacer accesible el patrimonio. Mirar los casos con sus fuentes permite conocer qué se perdió, qué se recuperó y qué preguntas siguen abiertas, sin convertir una conjetura en un hecho.

Para tu mirada como artista, elige una de las obras citadas y observa su composición, luz y color en una reproducción identificada. Su historia puede ampliar el contexto, pero no hace falta conocer un delito para estudiar una decisión pictórica.

Si quieres practicar esas decisiones en tus propias obras, consulta el programa del Curso Completo de Pintura y Dibujo. El trabajo de observación, composición y color es distinto de la investigación policial y la conservación especializada de estos casos.

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