El claroscuro en pintura permite describir el volumen y dirigir la mirada mediante luces y sombras. En estas cinco obras puedes comparar soluciones distintas: transiciones suaves, contrastes intensos y luz distribuida por la escena.
¿Qué es el claroscuro?
El claroscuro es el uso de relaciones de luz y sombra para modelar formas, sugerir profundidad o destacar elementos. El valor tonal es el grado de claridad u oscuridad de un tono; el claroscuro organiza esas diferencias en la imagen.
Claroscuro y tenebrismo no son sinónimos. El tenebrismo acentúa el contraste entre zonas fuertemente iluminadas y grandes áreas oscuras. Puedes utilizar claroscuro con transiciones suaves y sin un fondo casi negro.
Para analizarlo, localiza primero la zona más clara, después la más oscura y, por último, los tonos intermedios. Pregúntate qué forma explican y hacia dónde conducen la mirada.
Obras que usan el claroscuro
A continuación, te presentamos algunas obras que, por la habilidad de sus autores para representar el juego de luces y sombras; cuentan con una profundidad y realismo excepcionales. Estas obras nos ayudarán a entender mejor la importancia del manejo de la luz en la pintura.
Virgen de las Rocas | Leonardo da Vinci
Óleo sobre tabla en el que podemos admirar el asombroso juego de luces y sombras que el artista utiliza para representar contornos, volúmenes y sensación de relieve a los materiales textiles.
Da Vinci fue uno de los primeros grandes maestros en estudiar el potencial del claroscuro, siendo especialmente hábil a la hora de reflejar el relieve de los materiales textiles.
La caída de Faetón | Peter Paul Rubens, hacia 1604–1605
El autor, a través del uso del color y la luz consiga guiar la atención del espectador hacia los distintos elementos presentes en la obra, dotándola de gran expresividad y movimiento.
David con la cabeza de Goliath | Michelangelo Merisi Caravaggio. 1610
Óleo sobre lienzo en el que, a través de la representación de luces y sombras el artista dota de gran realismo a los contornos, creando profundidad en la escena y una expresión asombrosamente realista.
La lechera | Johannes Vermeer, hacia 1658–1659
En La lechera, la luz permite reconocer superficies y volúmenes en una escena cotidiana. Observa la diferencia entre la pared, el pan y la ropa: los pequeños cambios de valor son tan importantes como el contraste general.
El Rijksmuseum fecha la obra hacia 1658–1659. Para La caída de Faetón, la National Gallery of Art indica hacia 1604–1605, con una probable reelaboración hacia 1606–1608.
Defensa del Parque de Artillería de Monteleón | Joaquín Sorolla. 1884
Sorolla consigue reflejar perfectamente el ambiente durante la batalla, dejando entrever la silueta de alguna edificación y, a través del juego con los distintos volúmenes y luces, atrayendo la mirada del espectador hacia el centro de la escena, donde se encuentran Luis Daoíz y Pedro Velarde, oficiales que comandaron la defensa del parque y, por tanto, protagonistas de la obra.
Como verás, el estudio de la luz es de vital importancia de cara a obtener unos resultados coherentes y realistas, así como para destacar algunos elementos de la obra, dotándolos de protagonismo.
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3 comentarios en “El claroscuro en pintura: pintores de luz y sombra”
Estudio Historia del Arte, me han gustado tus explicaciones del clarosuro. Espero más. Saludos desde Chile.
Me han gustado mucho estas grandes experiencias.