Cómo perder el miedo al lienzo en blanco

¡Hola, artenauta! Hoy queremos hablarte sobre un tema que afecta de forma general a muchos artistas, independientemente de su experiencia y nivel de conocimientos: el llamado “miedo al lienzo en blanco”.

En primer lugar, para conocer y afrontar de una forma satisfactoria este problema, debemos hablar sobre la inseguridad, “la fiel y eterna compañera del ser humano”, ya que esta es la base de gran parte de nuestros miedos.

Nos puede pasar que no hayamos empezado nuestra obra y ya nos planteemos si el resultado final va a ser el esperado o no: “no sé si voy a ser capaz de hacer un buen dibujo”, “¿qué pensarán los demás cuando les enseñe el cuadro?”, “no tengo los conocimientos suficientes para pintar como lo haría un artista famoso”, “¿y si esto no es lo mío?”, “los grandes artistas ven el lienzo y son capaces de visionar el resultado final. Yo no” … Este tipo de pensamientos, tan habituales a la hora de emprender un nuevo proyecto, son limitantes, nos paralizan, no dejándonos llevar por nuestra creatividad y emociones, dejándonos bloqueados.

Si bien la inseguridad es algo inherente, en mayor o menor medida, al ser humano, hay una serie de pautas que podemos seguir para vencer ese “miedo a empezar” y, así, ir ganando una mayor confianza en nosotros mismos y nuestro trabajo. Así, conseguiremos dejarnos llevar, sintiéndonos cada vez más cómodos y relajados al realizar nuestras obras, “dejando volar” nuestra creatividad.

Los 8 pasos qué te ayudarán a empezar a pintar sin miedo:

La inspiración está en todas partes

Una de las mayores dificultades a las que se enfrentan muchos artistas a la hora de trabajar en un nuevo proyecto es la elección del tema a pintar: tenemos todo preparado (espacio de trabajo, materiales…) ¿y ahora qué?, ¿qué pinto?

Cuando te encuentres en esta situación que, como decimos, es muy común, solo tienes que salir a dar un paseo, ver una película, coger un libro y señalar una página al azar… de ahí sacaras la idea para tu próxima obra.

Automotívate

Tu mente cree todo lo que le dices, si le dices que no vas a poder, no va a esforzarse para conseguirlo. Por eso, es tan importante que te refuerces a ti mismo con frases motivadoras (“yo puedo”, “lo voy a conseguir”, “voy a hacerlo” …), tanto antes de empezar a trabajar, como durante todo el proceso.

Estudia bien tu obra antes de empezarla

Como siempre os decimos, “hay que aprender a ver”: observa, analiza, deconstruye esa imagen en formas básicas más sencillas, realiza ensayos y bocetos previos… No dejes lugar a la improvisación.

“Mancha el lienzo”

Muchos artistas, antes de empezar la obra, aplican una base con la pintura que vayan a utilizar en el cuadro (o algún otro color neutro) mezclada con disolvente, para evitar el temido “brillo del blanco”. Además, al utilizar un fondo menos brillante que el blanco, podrás apreciar mejor los valores tonales que utilices.

Haz tus propios soportes o utiliza materiales económicos

En ocasiones, sentimos que, si el resultado no es el esperado, vamos a “malgastar” un lienzo carísimo. Para ello, podemos empezar fabricando nuestro propio lienzo o comprando aquellos que nos supongan un menor desembolso económico, hasta adquirir mayor confianza en nosotros y nuestro trabajo.

Corregimos nuestros errores y, si no podemos, aprendemos de ellos

La única forma de aprender es experimentando, equivocándonos, volviendo a empezar… Y pensar, ¿Qué es lo peor que puede pasar si no conseguimos el resultado que estábamos esperando? La respuesta es: nada; que lo seguiremos intentando para así aprender y crecer como artistas.

No se consiguen obras maestras en un primer intento

Los buenos resultados se consiguen a base de trabajo (mucho trabajo). Si algo no nos gusta, lo corregimos, lo repetimos y lo seguimos intentado, porque así es como conseguiremos lo que estamos buscando. Como siempre os decimos: “la práctica hace al artista”.

Miedo al ridículo

“Esta obra no es buena”, “si la enseño, van a pensar que no sé pintar”, “no sé qué pensarán los demás de mi cuadro, ¡qué vergüenza!” …

Vamos a intentar evitar este tipo de pensamientos, porque algo que debemos tener claro en todo momento es que pintamos para nosotros mismos, porque nos gusta y disfrutamos con ello. Somos dueños y señores de nuestras obras, por eso mismo nosotros decidimos si queremos mostrarlas, si nos sentimos cómodos haciéndolo, o no.

Esperamos que todos estos consejos te ayuden a seguir evolucionando y aprendiendo, desarrollando cada vez más tu potencial.

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