Cómo dibujar lo que ves (y no lo que crees): 8 ejercicios para mejorar la observación en dibujo

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Hay un momento frustrante que casi todos vivimos al empezar a dibujar: miras una taza, una mano o una cara… y en tu hoja aparece otra cosa. No es falta de “talento”. Es que tu cerebro no está mirando: está adivinando.

El cerebro ama los atajos. Cuando ve un ojo, no “observa un ojo”: activa el icono mental de ojo (almendra con pestañas). Cuando ve una mano, recuerda mano (cinco palitos). Y así el dibujo sale correcto “en tu cabeza”… pero no en el papel.

Aprender a dibujar es, en gran parte, aprender a ver: sustituir símbolos por relaciones reales (ángulos, distancias, proporciones, valores). En esta entrada tienes ejercicios prácticos para entrenar esa observación sin complicarte, y notar mejoras en pocos días.

1) La trampa nº1: dibujas símbolos, no formas

Cuando dibujas “lo que crees”, aparecen señales típicas:

  • ojos iguales y centrados “porque sí”,
  • nariz como una “V”,
  • boca como una línea,
  • sombras sucias o inexistentes,
  • proporciones que se van de paseo.

La solución es cambiar la pregunta. En vez de:
“¿Qué es esto?”
pregunta:
“¿Qué forma tiene? ¿Qué ángulo? ¿Qué relación guarda con lo de al lado?”

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2) Las 5 habilidades de observación que necesitas (y que se entrenan)

  1. Ver proporciones (más alto/menos ancho, etc.)
  2. Ver ángulos (inclinaciones reales)
  3. Ver espacios negativos (lo que hay entre las cosas)
  4. Ver valores (claros/oscuros, luz y sombra)
  5. Ver bordes (duros, suaves, perdidos)

Los ejercicios de abajo atacan exactamente estas cinco.

3) Ejercicios para dibujar lo que ves (no lo que crees)

Ejercicio 1: Dibujo al revés (el antídoto contra el “icono mental”)

Qué haces: coge una foto o una imagen sencilla y colócala boca abajo. Dibuja lo que ves tal cual, sin girarla.

Por qué funciona: tu cerebro deja de decir “esto es un ojo” y empieza a ver líneas y formas abstractas.

Tiempo: 15–20 min.
Consejo: no intentes “entender”, solo copiar relaciones.

Ejercicio 2: Espacios negativos (dibujar el hueco para clavar la forma)

Qué haces: elige un objeto con huecos: una silla, unas tijeras, una planta, una mano con dedos separados. En lugar de dibujar el objeto, dibuja los huecos entre sus partes.

Por qué funciona: los huecos no tienen icono mental. Te obligan a observar.

Tiempo: 10–15 min.
Señal de mejora: de repente las proporciones “se colocan solas”.

Ejercicio 3: Medir con el lápiz (proporciones sin sufrimiento)

Qué haces: estira el brazo, cierra un ojo y usa el lápiz como “regla”.

  • Marca con el pulgar una medida (por ejemplo, el ancho de la taza).
  • Compara esa medida con otras (alto, asa, distancia a borde, etc.).

Por qué funciona: pasas de “me parece que…” a relaciones verificables.

Tiempo: 5–10 min por objeto.
Tip: mide primero 3 relaciones clave antes de dibujar detalles.

Ejercicio 4: Bloqueo con 3 formas (cubo, cilindro, esfera)

Qué haces: reduce cualquier cosa a 3 formas básicas:

  • cabeza = esfera + plano lateral,
  • taza = cilindro,
  • mano = bloque + cilindros.

Por qué funciona: si clavas lo grande, lo pequeño encaja. Si lo grande está mal, el detalle solo disfraza.

Tiempo: 10 min.
Regla: no detallar hasta que el “bloqueo” se parezca.

Ejercicio 5: Dibujo con límites (sin levantar el lápiz o sin borrar)

Qué haces (elige una):

  • Dibuja sin levantar el lápiz (línea continua).
  • Dibuja sin borrar (solo corrige con nuevas líneas).

Por qué funciona: te obliga a mirar más y a “pensar con el ojo” antes de marcar.

Tiempo: 5–8 min.
Resultado esperado: menos nerviosismo de trazo, más intención.

Ejercicio 6: 30 segundos, 2 minutos, 10 minutos (la escalera de observación)

Qué haces: dibuja el mismo objeto tres veces:

  1. 30 segundos (solo silueta y proporción general)
  2. 2 minutos (añade ángulos y grandes sombras)
  3. 10 minutos (refina bordes y valores)

Por qué funciona: te enseña a priorizar y a no empezar por detalles.

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8) La regla de oro: el foco no se grita, se diseña

Muchos intentan hacer foco a base de “más detalle” o “más blanco”. Pero el foco de verdad se construye con una combinación de 4 cosas:

  1. Contraste (valor)
  2. Nitidez (bordes)
  3. Saturación/temperatura (color)
  4. Contexto (todo lo demás más calmado)

El foco es rey porque el resto del cuadro lo deja ser rey.

9) Bordes: el mando a distancia de la atención

Tu ojo adora los bordes duros. Los bordes suaves lo dejan pasar.

  • Borde duro = “mira aquí”
  • Borde blando = “pasa por aquí”
  • Borde perdido = “esto es atmósfera”

Una composición puede estar bien planteada y fallar por un motivo tonto: todos los bordes igual de duros. Resultado: todo compite.

10) Las “puertas de entrada”: cómo metes al espectador dentro del cuadro

Un truco compositivo muy potente es diseñar una entrada:

– un camino,

– una sombra que apunta,

– un gesto/mirada hacia el foco,

– una diagonal que nace en el borde inferior.

Si no hay puerta de entrada, el espectador “rebota” fuera.

11) Errores típicos que crean caos (y cómo arreglarlos)

Error 1: muchos focos

Síntoma: no sabes dónde mirar.
Solución: decide 1 foco principal + 1 secundario (máximo).

Error 2: todo centrado

Síntoma: estático y obvio.
Solución: desplaza el foco, crea asimetría equilibrada.

Error 3: bordes iguales en todo

Síntoma: ruido.
Solución: jerarquía de bordes (duros en foco, suaves fuera).

Error 4: diagonales que sacan el ojo fuera

Síntoma: miras y te vas.
Solución: “cierra” la composición con una curva, un bloque oscuro o una diagonal de retorno.

Error 5: fondos demasiado interesantes

Síntoma: el fondo gana.
Solución: baja contraste/saturación/detalle del fondo; que acompañe.

12) 3 ejercicios prácticos para entrenar “la composición invisible”

Ejercicio A: 10 miniaturas en 15 minutos

Haz 10 thumbnails (rectángulos pequeños) con solo 3 valores: claro/medio/oscuro.
Objetivo: que cada miniatura tenga un foco claro y un recorrido.

Ejercicio B: “mapa de flechas”

Sobre una foto o tu boceto, dibuja flechas marcando direcciones (miradas, brazos, sombras, diagonales).
Objetivo: ver por dónde se irá el ojo y corregir.

Ejercicio C: prueba del espejo / volteo

Voltea la imagen (espejo). Si se cae la composición, estabas compensando con hábitos, no con estructura.

La composición no trata de quitar cosas. Trata de ordenarlas para que la obra diga lo que tiene que decir sin gritar.

Cuando empiezas a ver esas líneas invisibles, de pronto entiendes por qué algunos cuadros se sienten inevitables: porque están diseñados para que el ojo no se pierda. Y cuando aplicas eso a tu propia obra, tu pintura sube de nivel sin necesidad de “pintar mejor”: simplemente comunica mejor.

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